jueves, 26 de junio de 2008

Miró hacia abajo y se vio los pies sobre la alfombrilla de ducha.
Movió los dedos. Les sonrió a sus dedos. Y a su ombligo, en medio de la redondez de su tripa.
Se siguió mirando y recordó, casi en voz alta, el título de la película: “Las mujeres de verdad tienen curvas”.
Se sonrió de nuevo.

Alzó la cabeza y dejó que el agua le golpeara con fuerza en la cara. El agua le penetró
en los oídos, dejándola sorda.
Sola.
Y se vio.

Se vio desnuda bajo la tormenta.
Bajo todas las tormentas del mundo, a las que amaba... sin remedio.




1 comentario:

Mónica dijo...

Las mujeres de verdad tienen curvas... o mejor dicho, las buenas mujeres.